El espacio de trabajo es uno de los aspectos que más ha evolucionado en la Industria de las Oficinas en las últimas décadas. Se ha pasado de las distribuciones muy compartimentadas características del SXX a espacios más diáfanos en donde el factor humano, el trabajo en equipo, la productividad y la tecnología han cobrado relevancia e impulsado este cambio.

Una vez aceptada esta evolución por todas las partes de nuestra Industria: promotores, propietarios y usuarios fundamentalmente; y sabiendo que el espacio de trabajo es clave para desarrollar aspectos críticos de las compañías como su estrategia empresarial, la percepción pública o la atracción y retención de talento, las Oficinas se han convertido en un activo cuya calidad técnica, flexibilidad, imagen o localización, juegan un papel determinante como criterio económico empresarial.

Una de las tendencias más acusadas en los últimos años en la evolución de los espacios de trabajo ha sido la creciente influencia de la opinión de las personas que trabajan en ellas, y los departamentos de recursos humanos como canalizadores de ésta, en los procesos de cambio y modernización de las oficinas y emplazamientos laborales. Esta demostrado, las oficinas permiten y facilitan hoy en día realizar verdaderas transformaciones en la cultura y los procesos empresariales en su carrera por modernizarse e incorporarse a la revolución digital de nuestros días. Y ello debido a la directa relación entre el confort, la ubicación y las  infraestructuras de estos espacios con la salud, productividad y bienestar de los empleados. Aspectos que ya forman parte de los criterios de elección que los trabajadores tienen en cuenta a la hora de seleccionar una empresa en la que trabajar, y de las empresas a la hora de seleccionar las oficinas en las que instalarse.

Pero este cambio es constante. Lo que valía para ayer, puede no tener vigencia para el futuro inmediato y por tanto debemos seguir preguntándonos  ¿qué quieren los empleados de las empresas que utilizan los espacios de oficinas?. Para responder  a esta pregunta, La Asociación Española de Oficinas (AEO) y Savills Aguirre Newman, con la colaboración de Merlin Properties, Steelcase, Espacio Aretha y Experis,  han llevado a cabo la última investigación realizada en el mercado español de oficinas (What Workers Want 2017). El informe What Workers Want analiza la opinión de trabajadores de tres generaciones (millenians,  generación X y baby boomers) sobre su puesto en su centro de trabajo, pero también sobre lo que consideran “el espacio ideal”.

Edificios modernos con puestos asignados, espacios colaborativos y servicios comunes. 

El Estudio desveló que el 69% de los trabajadores encuestados desearía trabajar en un espacio moderno, aunque existen diferencias entre generaciones: si para el 72% de los millenials, un diseño moderno es el ideal, para los baby boomers es menos importante (57%). Aquí hay que tener en cuenta el efecto ‘google’ en la concepción del espacio moderno entre los más jóvenes, en cuyo imaginario las oficinas con salas de ocio, futbolines, sillas colgantes, etc., constituyen el nuevo paradigma de modernidad.

Otro aspecto destacado es que el 67,5% del total considera que el diseño del espacio de trabajo incrementa su productividad y más del 61% de los trabajadores encuestados confirma que el tipo de edificio en el que trabaja impacta en su rendimiento laboral. Se valora más el edificio de nueva construcción y el edificio clásico/histórico renovado o rehabilitado.

En cuanto a la tipología de espacios en el centro de trabajo, los tres tipos más apreciados son los puestos asignados para cada trabajador (84%), espacios para trabajar en equipo (casi un 69%) y espacios comunes (68%) -cafetería, salas de descanso…-. En cuanto a los hot desk, o puestos compartidos o sin asignación, siguen sin tener una gran presencia en los centros de trabajo y tan sólo el 20% de los encuestados han reconocido tener este tipo de espacio en su oficina.

Aunque el trabajador español prefiere tener un puesto asignado, no le importa no tener despacho. El 83% de los encuestados no tiene despacho y de ellos, el 73% afirman que tenerlo no les haría ser más productivos. Del 17% que sí tiene, más del 58% estaría dispuesto a prescindir de él. 

El espacio ideal del trabajador, los compañeros y criterios de elección en ofertas de trabajo 

Lo que más valoran los encuestados y menos se cambiaría, son los compañeros. Le sigue la localización (céntrica y accesible) y se da importancia a la comodidad en el trabajo, considerando que elementos de la oficina relativos al espacio de trabajo y el diseño, son susceptibles de mejora.

Los factores top del espacio de trabajo ideal, por orden de importancia, son la accesibilidad en transporte público, el tiempo de trayecto y un componente de conexión y tecnología, la calidad de la red wifi. Entre los factores ambientales, se subraya la limpieza, la iluminación, la temperatura adecuada, el nivel de ruido y la luz natural.

A la hora de optar a un empleo, el candidato valora en primer lugar el tiempo de desplazamiento (49%), seguido de las instalaciones y los servicios (17,5%) y el entorno (acceso a restauración, comercios), con un 17%. Asimismo, se consideran instalaciones con cocina, parking para coches, cafetería, guardería infantil, parking para bicicletas, gimnasio, sala de lactancia, duchas/vestuario, sala de juegos y espacio para la oración.

Otro de los ámbitos que analiza la encuesta es el nivel de orgullo del empleado por su espacio de trabajo según generaciones: cerca del 70% se muestra orgulloso de su espacio de trabajo, aunque los millenials se sienten mucho más que los baby boomers, más exigentes estos últimos a la hora de valorar los entornos. Los menos orgullosos, demandan principalmente cambios en el espacio de trabajo, en el diseño y organización del mobiliario y una localización más accesible y céntrica.

El conjunto de información recopilada en What Workers Want 2017, radiografía la opinión de las personas que trabajan en espacios de oficinas y dibuja unas oficinas: modernas, por diseño y tecnología; humanas, por confort, espacios de relación y colaboración, y servicios adaptados a las necesidades de los empleados; y comunicadas, con buen transporte público y cercanas al domicilio. Todo ello dibuja un entorno en donde la calidad técnica de los edificios de oficinas, su flexibilidad, y la imagen que proyecta, por diseño, arquitectura y ubicación, forman un todo indivisible que se ha convertido en el criterio fundamental que utilizan las empresas para elegir un edificio de oficinas a la hora de establecerse en una ciudad o mercado.