La última Mesa Redonda organizada por la AEO “Salud Pública y nuevos hábitos: impactos en el trabajo en un mundo post Covid” congregó a expertos de disciplinas como la salud, la sociología y el capital humano que dieron una visión de presente y futuro para el sector de las oficinas y las empresas.

José María Álvarez, presidente de la AEO, dio la bienvenida indicando la necesidad de reflexionar y debatir con profesionales de disciplinas no inmobiliarias que “puedan ayudar a comprender aquellos cambios del entorno que condicionan el devenir de un mercado, producto o industria”.

Tomás Higuero, miembro de la Junta Directiva de la AEO y moderador de la Mesa, propuso a los ponentes descifrar cuáles pueden ser las claves del futuro, más allá del debate “teletrabajo: sí o no”, y desde las perspectivas de salud pública, de los hábitos y valores de los españoles y su impacto en el trabajo.

Antoni Trilla, Catedrático Medicina Preventiva y Salud Pública Decano Facultad de Medicina y CC. Salud, Universidad de Barcelona, habló de alcanzar a finales de verano el control funcional de la pandemia, cuando se llegue el 70% de la población vacunada, y que significará no tener problemas importantes en cuanto a salud pública, asemejándose el COVID-19 a la gripe u otras enfermedades infecciosas en cuanto a impacto en la población. A partir de aquí, “podremos volver a una vida de mayor normalidad con una circulación del virus muy baja, salvo excepciones, mutaciones, etc…, pasando ésta a ser una enfermedad más”. Trilla dijo sin ambages que es la ciencia quien nos tiene que sacar de esta pandemia y que gracias a los nuevos procesos y tecnologías empleadas, se han podido desarrollar vacunas eficientes de manera ágil, en tiempo récord y con garantías. El COVID y la respuesta que hemos dado ha supuesto un gran avance científico.

Trilla estableció que la falta de ventilación, las aglomeraciones y los espacios pequeños son factores de transmisión fundamentales y sobre los que tenemos que actuar y cambiar. Los edificios tienen que tener muy en cuenta la ventilación, lo más natural posible, con buen intercambio de aire y evitando aglomeraciones en espacios reducidos. En cualquier caso Trilla opinó que nuestra forma de vida y de trabajar debe sufrir ciertas adaptaciones en base a lo aprendido con esta pandemia.

 

Elda Benítez-Inglott, Directora Capital Humano de PwC, explicó que fue muy importante definir y cumplir con tres principios: protección del empleo, protección de la salud de nuestros empleados y protección de nuestro negocio. “Gracias a estos principios pudimos estar muy cerca de nuestros empleados, de los clientes y tener las oficinas abiertas con todos los protocolos de salud y seguridad el 14 de abril, solo un mes después del cierre”. “Los cambios que se están produciendo ahora en las empresas no son consecuencia del Covid, la pandemia lo que ha hecho ha sido acelerar estos cambios y el papel de los Recursos Humanos (RRHH) en la empresa es un buen ejemplo de ello”. El COVID ha puesto la función de RRHH en primer plano, y ésta ha estado detrás de la gestión de la pandemia en todas las empresas, detrás de todas las respuestas. Ya se empieza a hablar del G3 formado por el CEO, el CFO y el Dtor. de RRHH.

En relación a la productividad, Benítez-Inglott dijo que según estudios realizados por su empresa, la productividad durante el año de pandemia cayó un poco al principio pero que se recuperó y se mantuvo constante. Cuando se analizó esta información, se encontró que había “súper trabajadores” o “súper profesionales” que habían trabajado mucho más que la media de los empleados, más tiempo y más intensamente. Este grupo ha sido el que ha amortiguado la caída de productividad por el COVID. El problema es que las empresas no pueden depender de estos “súper” para mantener la productividad, no es sostenible.

Benítez-Inglott habló de la diversidad de respuestas por parte de la empresas sobre el teletrabajo y la vuelta a las oficinas, un entorno muy polarizado porque no hay un modelo para todos. Cada empresa ha de analizar su negocio y diseñar su modelo de teletrabajo que se adapte. La presencialidad es muy importante para ciertos comportamientos y desempeños, y en especial para evaluar y remunerar. En cuanto a la nueva función del “director de bienestar” que se está generalizando en las empresas, Elda matizó que el bienestar es un conjunto formado por lo físico, emocional, mental, financiero… pero antes hay que superar el tabú de poder hablar de la salud

mental en la empresa, por ejemplo. Otro reto es la medición: cómo se miden los resultados en materia de la salud mental.

El área de personal va a tener mucho que decir respecto a las oficinas, que van a permanecer sí o sí. Las oficinas van a seguir a futuro y van a tener un papel fundamental para las empresas”. Su papel se va a basar más en espacios de colaboración para tareas que se han de hacer de manera conjunta: brainstroming, cocreación, team building…, seguros y saludables, con tecnología y espacios para el bienestar. En cuanto a la localización, se podría replantear el modelo actual y evolucionar a otro con una o dos oficinas grandes o emblemáticas y una red de hubs cercanos a las zonas donde viven sus empleados.

Tras la vacunación y en relación al teletrabajo, “se va a generar un nuevo contrato entre empresa y trabajadores que estará basado en la confianza y el entendimiento, en línea con las nuevas formas de liderazgo y la persuasión. Un punto de encuentro que funcione tanto para la empresa como para el empleado y que estará fuera del contrato laboral”, añadió Elda.

Juan Díez Nicolás, Director de la Cátedra de Desarrollo Social de la Universidad Camilo José Cela, Académico de número de la Real de Ciencias Morales y Políticas, y de la Academia Europea de Ciencias y Artes de Salzburgo, dejó claro que esta pandemia va a tener consecuencias sociales, económicas y políticas. En cuanto a cómo ha influido la pandemia en los valores de nuestra sociedad Juan Díez explicó que los valores cambian muy lentamente, a lo largo de décadas. Nosotros estudiamos “comportamientos” y “opiniones”, que permiten identificar “actitudes”, y con las “actitudes” podemos conocer los valores y sus cambios.  Cambian los comportamientos y las opiniones. Los valores sí cambian, pero no por la pandemia. Para Juan Díez Nicolás “cada empresa tiene que buscar cómo va a funcionar mejor. No habrá café para todos”, no se puede generalizar y también se deberá encontrar el punto de equilibrio en función de la actividad de la empresa.