En los “Territorios Inteligentes” podremos alcanzar un equilibrio entre competitividad económica, sostenibilidad ambiental y equilibrio social.

 Van a cambiar las pautas de localización territorial de los edificios de oficinas y su estructura interna

La AEO entrevista a Alfonso Vegara, el urbanista español más internacional y visionario del panorama actual que nos da su opinión, análisis y propuestas más impactantes en relación a las oficinas y ciudades del presente y del futuro.

 

Pregunta.- Actualmente más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, las previsiones de Naciones Unidas contemplan una aceleración del desarrollo urbano y estiman que en 2050 más de un 68% de la población vivirá en ciudades. ¿Puede la actual crisis sanitaria afectar a estos pronósticos?

Respuesta.-  Como punto de partida creo que las ciudades han sido fundamentales en la vida del hombre y lo van a seguir siendo. Gran parte de los retos que se plantean a la humanidad se pueden resolver mejor a la escala de las ciudades que a la escala de los países. Por ejemplo, el cambio climático, la lucha contra la pobreza, la generación de empleo, el equilibrio social, medidas de acogida a la inmigración, etc., todas estas cuestiones pueden abordarse de forma más eficiente trabajando a la escala de la ciudad y de su territorio circundante. Lo que sucede, sin embargo, es que las ciudades todavía tienen poco poder político y capacidad económica para dar respuesta a estos retos, pero sí disponen de una gran capacidad transformadora a través del liderazgo.

Las ciudades han pasado por situaciones dramáticas, algunas de ellas más dolorosas que la pandemia del COVID 19, y sin embargo, han mantenido su papel de lugares donde se generan las ideas, nodos de innovación y de desarrollo tecnológico, espacios privilegiados para el arte y la cultura, centros de concentración de población y creación de riqueza, etc. Lo que es previsible es que el sistema de distribución de la población en el territorio va a cambiar, de modo que la población y las actividades urbanas van a pasar de concentrarse en las grandes ciudades a repartirse en un sistema de ciudades de tamaño medio más equilibrado, principalmente en los entornos regionales de las grandes ciudades. ¿Por qué?, por el debilitamiento de las fuerzas centrípetas generadas por las clásicas economías de aglomeración y el fortalecimiento de las fuerzas centrífugas originadas por las llamadas  “des-economías de aglomeración” que son ciertos inconvenientes generados para la vida y el trabajo en las grandes ciudades, tales como excesivos precios del suelo y de los productos inmobiliarios, costes de congestión, tiempo excesivo en desplazamientos cotidianos, contaminación,  desequilibrios sociales, inseguridad, etc.

A raíz de este fenómeno, está surgiendo una red de ciudades de tamaño medio -entre las mega ciudades y el entorno rural- que van a tener un creciente protagonismo y van a ser relevantes a partir de ahora. Según algunos estudios, en menos de 20 años la población que vive en ciudades de tamaño medio (entre 150.000 y 5 millones de habitantes) pasará de generar el 11% de la riqueza mundial a generar el 37%. Estas ciudades serán el puente que va a facilitar el equilibrio entre la gran ciudad y el mundo rural. En este contexto, las ciudades medias, para ser relevantes, están colaborando unas con otras creando sistemas urbanos que denominamos “Diamantes Territoriales”, estructuras policéntricas que van a ser uno de los elementos fundamentales en el hábitat humano del futuro. Tanto las conexiones físicas como las telemáticas han mejorado mucho y van a permitir una reorganización del sistema de ciudades. El mundo rural será atractivo en la medida que las ciudades medias puedan aportar una serie de servicios a lo rural. La relevancia futura de este nuevo sistema de asentamientos vendrá dada por  la interconexión entre los diferentes hábitat, por la capacidad por crear una cierta masa crítica de opciones de vida y trabajo, por las oportunidades educativas y culturales, por sus infraestructuras, por la calidad de los paisajes urbanos y las opciones de disfrutar de la naturaleza y el mundo rural, y en definitiva, por la capacidad de estos territorios para tener un proyecto de futuro singular y fortalecer su magnetismo para atraer talento e inversiones.

En definitiva, las ciudades están aquí para quedarse durante mucho tiempo y la pandemia pasará.

Pregunta.- Proliferan comentarios y noticias en los medios que asocian la vida en los núcleos urbanos a la inseguridad y el riesgo para la salud. ¿Se está estigmatizando el concepto de ciudad?

Respuesta.- A veces, se tiende a visualizar la ciudad, y especialmente las grandes ciudades, con todo lo asociado a la primera revolución industrial, cuando la gente pasa del campo a la ciudad, aparece la producción en serie y los procesos industriales, las economías de escala, la contaminación, la desigualdad social, los barrios de la burguesía y las periferias infradotadas… Lo que es curioso es que, si esto nació en la Inglaterra de finales del siglo XVIII, hace un par de siglos, hoy en día, todavía estos procesos de industrialización se siguen produciendo en países emergentes de diferentes regiones del mundo. Ahora bien, debemos distinguir entre la 1ª Revolución Industrial y la llamada 4ª Revolución que estamos viviendo en las últimas décadas en los países más desarrollados. Creo que en Europa tenemos ciudades increíbles, sobre todo las más humanas y las más equilibradas y en España tenemos también ciudades maravillosas con una personalidad increíble. Las ciudades de la 4º Revolución Industrial, desde mi punto de vista, son el mejor ecosistema que tiene el hombre para vivir y para desarrollarse. Es esperanzador observar cómo se están recuperando los ecosistemas urbanos en nuestras ciudades, como se están cambiando los modelos de movilidad para reducir la contaminación, cómo se está recuperando espacio urbano para el peatón y como se están logrando nuevos equilibrios entre transporte público y privado, y especialmente, modelos creativos de movilidad sostenible. En definitiva, soy optimista y valoro mucho los esfuerzos que estamos haciendo en nuestras ciudades en esta nueva etapa de la economía del conocimiento para lograr que sean lugares más humanos, más agradables y más estimulantes.

Las ciudades van a seguir siendo un espacio mágico para vivir, trabajar y realizarse.

Pregunta.- ¿Qué lecciones se han aprendido sobre el funcionamiento de las ciudades ante este tipo de crisis?

Respuesta.- Todo esto es muy reciente y lo estamos viviendo todavía. Sí, hay ciudades que lo están gestionando mejor que otras pero creo que es un poco prematuro para sacar conclusiones. Lo que si somos conscientes es que las tendencias que se venían produciendo en materia de transporte, de sensibilidad medioambiental o cohesión social se han acelerado. Creo que ahora nuestros líderes están más preparados y tienen más respaldo para tomar decisiones relevantes en las ciudades que hace 6 meses. Están más abiertos a identificar un proyecto imaginativo de ciudad para el futuro y a tomar decisiones valientes. En otros momentos, cualquier idea que fuese disruptiva, que pudiera significar un cambio profundo, se gestionaba por los canales burocráticos tradicionales y sus posibilidades de implementación eran pequeñas. En definitiva, hemos aprendido a agilizar las respuestas y a valorar la innovación en las soluciones urbanas.

Pregunta.- ¿Las consecuencias de la pandemia que estamos sufriendo pueden implicar cambios significativos en el planeamiento y diseño futuro de las ciudades?

Respuesta.- Creo que la principal consecuencia de la pandemia en la disciplina urbanística va a ser el fortalecimiento del concepto de territorio respecto al concepto tradicional de ciudad. La escala regional va a alcanzar un nuevo protagonismo y también el concepto de policientrismo, tanto a escala regional como a escala urbana.

Si analizamos la disciplina de la construcción de ciudades desde el nacimiento del urbanismo moderno hasta ahora, vemos que ha habido muchos cambios de dirección y cambios también radicales en la forma de enfocar el urbanismo con posturas antitéticas. En estos momentos sin embargo hay grandes consensos respecto a cómo tenemos que construir las ciudades en el futuro. Los objetivos de desarrollo sostenible liderados por UN Hábitat, que están inspirando las agendas en ámbitos como Europa, España, CCAA, municipios, empresas, etc. Vemos que aportan criterios generales con respecto a los cuales se ha conseguido un gran consenso.

Creo que vamos a pasar de hablar de Smart Cities a hablar prioritariamente de “Territorios Inteligentes”, ámbitos en los que podamos alcanzar un equilibrio entre competitividad económica, sostenibilidad ambiental y equilibrio social. Un nuevo hábitat del futuro que podamos construir a través de liderazgo creativo, visión compartida, diseño del espacio físico  y tecnología digital

En las próximas décadas será más común hablar de “Diseñar la Región” pero sin confundir este término con el de “planificación de la región” en el sentido de visión rígida “top-down” con un soporte normativo rígido a largo plazo. “Diseñar la Región” sugiere entender nuestros ecosistemas, nuestros corredores ecológicos, nuestros paisajes naturales y rurales, entender el sistema de núcleos tradicionales, las ciudades de tamaño medio y las grandes ciudades, y todo ello de manera interrelacionada.

Vemos el futuro del urbanismo tras la pandemia con una mayor colaboración público privada. Una disciplina en la que se valorará mucho más la creatividad y con nuevos criterios para entender y diseñar el territorio sobre la base de ámbitos funcionales y ecológicos, no necesariamente a través de delimitaciones administrativas tradicionales.

Pregunta.-  ¿Qué papel pueden jugar las oficinas y centros de trabajo en el futuro de las ciudades?

Respuesta.- En estos momentos se está produciendo un gran cambio en las condiciones de la vida urbana, especialmente en el diálogo entre los espacios para vivir y para trabajar , y también en la relación de estos ámbitos con los espacios de ocio, educación y cultura. Las viviendas van a evolucionar con nuevas tipologías que denominamos “viviendas híbridas”, donde se pueda vivir y trabajar, y ello va a afectar al diseño, materiales, tecnología, flexibilidad de los espacios privativos de la vivienda, espacios comunes de los edificios y entornos vecinales y diálogos amplios con la ciudad. Para nuestras empresas que trabajan en el ámbito de la construcción existe el reto de evolucionar desde el diseño de los edificios y promociones inmobiliarias aisladas, al reto de “Place Making”, o creación de lugares atractivos para las nuevas pautas de vida urbana.

En este contexto las oficinas se van a transformar también. El teletrabajo, el desarrollo del comercio electrónico, la logística inteligente, y muy especialmente, la gran batalla de las empresas por la atracción de talento a un precio razonable, van a cambiar las pautas de localización territorial de los edificios de oficinas y la estructura interna de los espacios de estos edificios. Creo que en la oficina ya no va a ser necesario desarrollar las funciones tradicionales que hoy día pueden desarrollarse desde el domicilio de primera o segunda residencia por teletrabajo. Las oficinas van a ser espacios más representativos que expresen la cultura corporativa de las empresas, lugares fundamentales para el intercambio con los clientes y proveedores, lugares de formación de equipos, intercambio de ideas, de innovación y de creación conjunta. En este contexto la conectividad física y digital será muy importante, tanto en el entorno de la ciudad como a nivel internacional.

Como he señalado, la clave que nos puede inspirar para la localización y diseño de los espacios de oficina del futuro, es sin duda la batalla por el talento. Nuestra experiencia en diferentes países como Singapur, Japón y ciudades de Europa o América, e incluso, la experiencia en países emergentes como Vietnam o Indonesia, es que el talento y los centros educativos de excelencia, acaban atrayendo empresas. La creación de espacios mixtos, lugares para vivir, trabajar, divertirse y aprender, el diseño de entornos urbanos donde las llamadas clases creativas se sientan atraídos es una fórmula que está consiguiendo muy buenos resultados, incluso fuera del centro de las ciudades. La gran batalla va a seguir siendo la formación, retención y atracción de talento. Será por tanto una pieza clave para inspirar el diseño de las ciudades del futuro. La integración entre inmobiliario y ciudad alcanza una importancia creciente. El talento es móvil en todo el mundo, necesitamos en este nuevo contexto crear espacios singulares en los que el talento quiera y pueda vivir a un precio razonable, y las oficinas deben estar concebidas en diálogo con esta nueva tendencia. La creación de distritos de innovación facilita que el talento pueda trabajar donde le gustaría vivir.

En la Fundación Metrópoli hemos estudiado el Arco Mediterráneo español e identificado 5 nodos de especial interés y posibilidades singulares en el contexto europeo: Málaga-Marbella, Cartagena-Murcia-Mar Menor, Alicante-Elche, Valencia y Barcelona. Estos territorios tienen aeropuertos internacionales, trenes de alta velocidad, buenas infraestructuras, universidades, parques tecnológicos, instituciones feriales, palacios de congresos, hoteles, primera y segunda residencia, golf, marinas, gastronomía singular, oferta de ocio intensivo y un clima excelente. En torno a estos nodos creemos que puede darse la transformación de la economía tradicional del Arco Mediterráneo español -muchas veces asociada al turismo- hacia la economía del conocimiento. Lugares únicos para el teletrabajo y para la atracción de talento. Son los territorios en los que los esfuerzos que se han hecho para atraer turismo han creado alicientes para el futuro desarrollo de la economía del conocimiento y para la atracción de empresas.

Alfonso Vegara: Presidente, Fundación Metrópoli. Doctor en Planificación Urbana y Regional, también cuenta con grados en Arquitectura, Economía y Sociología. Fue Presidente de ISOCARP, la Sociedad Internacional de Urbanistas.  Es miembro y parte del consejo directivo de las Eisenhower Fellowships (EF). Ha sido asesor del Gobierno de Singapur, desde 2005, es el Cónsul General Honorario de Singapur en Madrid. Sus ideas y proyectos se han difundido a través de más de 30 libros y ponencias en ciudades, universidades y conferencias internacionales en Europa, Estados Unidos, América Latina, Asia, Australia y África.