Desde sus orígenes, la oficina, como espacio de trabajo, ha venido evolucionando según las necesidades cambiantes de las empresas, adaptándose a las ultimas evoluciones tecnológicas y siendo un reflejo de nuevos modelos sociales y urbanos.

El objetivo de las empresas, al fin y al cabo, a lo largo de todos estos años, ha sido sacar la mayor rentabilidad al espacio de trabajo. Partiendo de esquemas muy rígidos en los que el trabajador era una pieza más del engranaje industrial, pasando por sistemas abiertos y flexibles que permitiesen la conformación de grupos de trabajo, en múltiples organizaciones geométricas y orgánicas, que optimizan el espacio, hasta llegar a mediados de los 80, a conceptos en los que la oficina está donde se encuentre el trabajador.

Este modelo ha ido evolucionando hasta hoy, donde las oficinas invierten en sus entornos de trabajo, entendido como una ventaja competitiva, que permite atraer y retener talento, entre otras virtudes.

Este nuevo modelo de oficina permite revisar el concepto de distancia, cuestionando valores como la movilidad y ubicación. Para ello el diseño de oficinas en los últimos años ha puesto su foco en el empleado. Y la pregunta clave pasa a ser, ¿cómo diseñar un entorno de trabajo que permita al empleado desarrollar todas sus capacidades?

 

La Oficina Circular

En este contexto, el diseño de una oficina basada en criterios de economía circular cobra especial importancia.

El nuevo entorno de trabajo se presenta como un espacio basado en la experiencia.

Donde la empresa propone un lugar atractivo a sus empleados, que ofrezca lo que no puede encontrar en otros entornos. El diseño de las nuevas oficinas debe ofrecer espacios para la sociabilización, el networking, acceso a mejores condiciones de confort, así como a tecnologías de ultima generación.

En este sentido cobra espacial importancia la posibilidad que ofrece una oficina basada en criterios de construcción circular, en lo relacionado con la SALUD. El diseño de espacios saludables, con materiales que no contengan componentes tóxicos, y sistemas e instalaciones que garanticen condiciones optimas de confort para los usuarios (calidad de aire, iluminación, …).

Además, las nuevas oficinas deben transmitir los valores y la cultura de la empresa.

Una cultura preocupada por sus trabajadores, pero también por su entorno y por el medio ambiente.

La oficina circular es una oficina flexible, y adaptable. En un entorno de constante cambio. Para facilitar las renovaciones en el entorno de trabajo, es imprescindible definir criterios de construcción circular, donde se puedan fijar modelos de uso en los materiales y sistemas que la componen.

Estos materiales deben estar diseñados en origen para poder ser reutilizados en procesos continuos de uso, y deben ser saludables en los elementos que los componen. La oficina diseñada bajo este paradigma es más accesible a las posibles renovaciones, y permite actualizarse con los últimos avances tecnológicos, manteniendo un espacio capaz de ofrecer el mejor entorno para servir a las necesidades de los empleados en cada momento.

 

Las principales herramientas para evaluar la circularidad de un proyecto son:

 

  • Pasaporte de Materiales

Es la primera herramienta que nos permite tomar decisiones y operar en un modelo de circularidad. Cuantifica, cualifica y localiza los materiales de una construcción, y define la circularidad, salubridad y el valor residual.

 

  • Lean to Cradle Value to Business

Que analiza modelos financieros que cuantifican el beneficio que el edificio u oficina generan para el negocio bajo los parámetros de la circularidad.

 

  • Lean to Cradle True Valueâ

Cuantifica el valor social (personas) y medioambiental que genera el espacio diseñado. En este punto se tienen en cuenta aspectos como confort acústico, térmico y lumínico, calidad del aire, biofília, diseño activo, etc.

 

  • Firma Circular

Recoge información relativa a la huella de carbono, índice de circularidad, salud de los materiales y valor residual.

 

  • Ecosistema Circular

Favorecer entornos que nos permitan generar la trazabilidad de las materias primas y gestionar futuros bancos de materiales.  Plataformas como Upcyclea identifican y conectan actores para una correcta gestión circular.

 

En conclusión, una oficina basada en criterios de circularidad debe ofrecer un entorno saludable para los empleados. Con un diseño para el desensamblaje, que facilite las renovaciones y actualizaciones de las instalaciones, de forma que siempre ofrezcan un espacio al usuario con las mejores prestaciones.  Y debe tratarse de un espacio que transmita los valores culturales de la empresa y su compromiso con el entorno mas cercano, y con el medio ambiente. Un espacio regenerativo, que genere positividad a las personas y la sociedad.

 

Antonio Bernal Couchoud