La Asociación Española de Oficinas (AEO) organizó el pasado 4 de octubre una Mesa Redonda sobre Coworking al que asistieron más de un centenar de profesionales del sector.

El evento tuvo lugar en la planta 31 de la Torre de Cristal de Madrid y estuvo moderado por Javier Bernades, Socio Internacional, Director Oficinas e Industrial España de Cushman & Wakefield. Participaron también Albert Alcober, Director de Negocio de Colonial; Paula Almansa, Cofundadora & Ceo de Loom House; Philippe Jiménez, Country Manager IWG España; y Miguel Díaz de Terán, Chief Marketing Officer de Welever.

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Bernades comenzó dando datos sobre los denominados espacios de espacioes de oficinas flexibles “una industria que ya cuenta con 17.000 centros en todo el mundo y 2 millones de personas que trabajan en ellos. En cuatro años la previsión es que se alcancen los 30.000 centros y 5 millones de personas. En cuanto a mercados, en Londres, ya suponen entre un 5 % y un 8 % del stock de oficinas, lejos de España, que está entre el 0,5 % y el 1 %.

Albert Alcober, Director de Negocio de Colonial, inmobiliaria propietaria también del coworking Utopicus, indicó que “este nuevo modelo de negocio en oficinas es una clara herramienta para mejorar la rentabilidad de las compañías, pues aporta una flexibilidad total que permite optimizar la productividad de los empleados”. Albert también llamó la atención sobre “cómo será la respuesta del mercado de oficinas, cómo afecta a las normas contables, los tipos de contrato de arrendamiento o cómo afecta a la valoración del activo, si es que afecta”

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Según Paula Almansa, Cofundadora y Ceo de Loom House, “el tipo de espacio que se ofrece en las oficinas flexibles es diferente según el tipo de necesidades de cada usuario. Además, es un cambio radical de cultura pues se pasa de lo competitivo a lo colaborativo y creativo, que es lo que fomentan estos espacios”. Entre las ventajas que suponen estos espacios para las compañías, Almansa subrayó que “las hay de carácter conceptual y emocional y otras más materiales y económicas. La flexibilidad es clave, por espacios ocupados, por capacidad para crecer o reducir la ocupación“.

Philippe Jiménez, Country Manager de IWG, habló de “la revolución cultural que estamos viviendo, también en el modelo de trabajo, y cuyos motores son: la tecnología que impacta en todos los ámbitos y nos permite trabajar desde cualquier sitio; las personas, que se han convertido en el epicentro de las empresas y ya eligen dónde, cuándo y en qué empresa quieren trabajar; y el beneficio para las empresas pues la solución del espacio de trabajo tradicional se ha vuelto más cara y se está viendo superada en competitividad por las nuevas fórmulas”.

Por último, Miguel Díaz de Terán, Chief Marketing Officer de Welever, opinó que estos espacios son aptos para todo tipo de empresas y apuntó cómo atraen a los empleados: “por su configuración, ubicación en el centro de las ciudades o la accesibilidad al transporte y los servicios”. En relación al tamaño de las empresas, Díaz de Terán cree que “estos espacios son muy atractivos para las pequeñas, medianas empresas o start-ups, pero también pueden acoger departamentos de grandes empresas”.

general

El debate y las aportaciones de ponentes y asistentes abordaron también el impacto del Coworking en el sector inmobiliario. Desde el punto de vista del propietario “ el modelo de oficinas ya no es solo cobrar por un espacio, va mucho más allá y los espacios de trabajo flexibles son es complemento, un servicio adicional para nuestros clientes”, apuntó Alcocer. Para Almansa, “el impacto negativo para el propietario es cero, agregamos valor, aumentamos la rentabilidad, ayudamos a mejorar el nivel de ocupación y favorecemos una menor rotación de los ocupantes”. Según datos del mercado americano, el 20% del espacio de los propietarios en dos años será de espacios de trabajo flexible.

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